El padre Guillermo Aragón invita a vivir el Adviento como una preparación activa para la Navidad. Acompañar a la Virgen María y a san José ayuda a esperar el nacimiento de Jesús con esperanza y a buscar un trato más cercano con Él.
Esa preparación se expresa también en la caridad y el servicio a las personas más próximas. La contemplación de la Sagrada Familia ofrece un modelo para el hogar: un lugar de amor, acogida y encuentro con Dios.
El mensaje anima a reconocer que somos esperados y queridos por Dios. Desde esa confianza, cada familia puede hacer de su casa un espacio donde se aprendan la generosidad, el perdón y la fe, reflejando en la vida diaria el amor de Jesús, María y José.

